El público – Federico García Lorca

El público es una obra de teatro de Federico García Lorca. Escrita hacia 1930, no se estrenó hasta 56 años más tarde, ha sido considerada una de las obras del teatro español más importante del siglo XX. Obra surrealista, en la que se mantiene ambiguo qué partes son una alucinación y cuales una «realidad dramática», estudia los deseos homosexuales reprimidos y defiende el derecho a la libertad erótica. Forma parte del llamado «teatro imposible» de Lorca, junto con Así que pasen cinco años y La comedia sin título.

Antecedentes y proceso creativo
A principios del siglo XX el teatro realista de Ibsen, Chéjov o Bernard Shaw comenzó a ceder a favor de propuestas que se negaban a ver la verdadera realidad sobre el escenario. Obras tan diversas como las de Bertolt Brecht, Luigi Pirandello o los surrealistas franceses procuraban romper con los convencionalismos sociales y la identificación del espectador con la obra. En España, hacia finales de la década de 1920, este nuevo teatro todavía no se había asentado, aunque sus noticias llegaban a través de críticas, revistas y periódicos, como El Sol o Revista de Occidente. De esta nueva corriente, unas pocas obras de autores extranjeros se habían estrenado en España y algunos autores nacionales habían conseguido éxitos, como fue el caso de El otro (1927) de Unamuno, Tic-tac (1927) de Claudio de la Torre, Lo invisible (1927) de Azorín, Sinrazón (1928) de Ignacio Sánchez Mejías, Tararí (1929) de V. Andrés Álvarez, Los medios seres (1929) de Gómez de la Serna, De la noche a la mañana de Ugarte y López Rubio y Un sueño de la razón (1929) de Rivas Cherif, pero fueron la excepción. A este grupo de autores revolucionarios hay que añadir a Federico García Lorca, aunque, cuando partió hacia Nueva York, todavía no había alcanzado la fama que tendría posteriormente. Precisamente durante la época en que el grupo El Caracol estrenó Un sueño de la razón de Rivas Cherif, García Lorca estaba ensayando con ese mismo grupo teatral la tragicomedia Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín. Ian Gibson señala que es posible que esta obra, que trata de dos lesbianas, animara a García Lorca a escribir El público.

Quizás Lorca concibiese las primeras ideas sobre la obra durante su estancia en Nueva York en 1929, pero sin duda la mayor parte del texto fue escrito durante su estancia en Cuba en 1930, en casa de los hermanos Loynaz, así como en el hotel La Unión, en cuyo papel timbrado escribió partes del texto. La última página del primer manuscrito fue escrita ya de vuelta en Granada, el 22 de agosto de 1930.

Lorca ya había anunciado en una carta a Martínez Nadal que estaba escribiendo la obra:

[…] He trabajado mucho. Tengo muchos versos de escándalo y teatro de escándalo también. Vuelvo en enero. Eso te lo dirá todo. Y es fácil que estrene en Nueva York.
He escrito un drama que daría algo por leértelo en compañía de Miguel. De tema francamente homosexual. Creo que es mi mejor poema.

Lorca, Epistolario

El manuscrito
En junio de 1933, cuando se publicaron dos páginas en la revista Los cuatro vientos, todavía no había una versión definitiva de la obra. Como era su costumbre, Lorca escribía y reescribía una y otra vez el texto, realizando lecturas de las nuevas versiones entre los amigos. Martínez Nadal ha afirmado haber visto dos copias definitivas escritas a máquina pocas semanas antes de la muerte del autor, en una lectura que el poeta había dado a un grupo de amigos en el restaurante Buenavista, a la que el mismo Nadal sólo legó hacia el final. Todas estas variantes se han perdido, a excepción de un único manuscrito, probablemente una primera versión en la que falta un acto, que Lorca entregó en un paquete cerrado el 13 de julio de 1936 a Martínez Nadal, el último día que ambos pasaron en Madrid, antes de que Lorca volviese en tren a Granada. Martínez Nadal conservó el manuscrito bajo llave durante cuarenta años, hasta su publicación en 1976. La narración de Martínez Nadal presenta algunas dudas, ya que resulta curioso el interés de Lorca de preservar un manuscrito, cuando existían por lo menos dos versiones definitivas.

Marcelle Auclair, en su obra Enfances et mort de García Lorca (1968), afirma que Dulce María Loynaz habría roto y tirado a la papelera un manuscrito de 53 páginas de El público, debido a que la obra le pareció absurda y escandalosa. Loynaz posteriormente negó, tanto haber destruido documentos de Lorca, como haber afirmado tal cosa; aseguró que el manuscrito había sido un regalo del granadino para su hermana Flor Loynaz, poetisa también, y que el manuscrito había sido destruido por Carlos Manuel Loynaz, poeta y hermano de Flor y Dulce María, en una de sus crisis. Desgraciadamente, la desaparición o destrucción de obras de Lorca relacionadas con la homosexualidad, aunque no sólo esas, es una constante. Como ejemplo se puede mencionar la desaparición de los manuscritos de La bola negra, una obra teatral que trataba sin rodeos la represión de los homosexuales por la sociedad, y La destrucción de Sodoma, otro drama que, como indica su nombre, trataba el tema. Naturalmente, tampoco fue favorecedor para su conservación que García Lorca fuese descuidado con sus manuscritos y prefiriese la transmisión oral a la escrita, ni la resistencia de la familia a publicar cualquier texto relacionado con la sexualidad de Lorca.

CHARLA SOBRE EL TEATRO

EL PÚBLICO

Luces de bohemia – Ramón María del Valle-Inclán

Luces de bohemia es una obra teatral de Ramón María del Valle-Inclán. Publicada en una primera versión por entregas semanales entre el 31 de julio y el 23 de octubre de 1920 en el semanario España, en 1924 se edita la versión definitiva, revisada y reeditada con tres escenas más. No se estrenaría en España hasta 1970.

Considerada Luces de bohemia una de sus obras más importantes, con ella Valle-Inclán inaugura un nuevo género teatral, el «esperpento», y sería el primero de los cuatro textos que el propio autor consideraría de ese género. En la escena duodécima de la obra, el propio protagonista lo considera como una manera de mirar el mundo.

Relación con la figura de Sawa
Existen notables paralelismos entre Max Estrella y su historia, y la del escritor bohemio Alejandro Sawa, amigo del autor. Ya sugirió Alonso Zamora Vicente que la muerte de Sawa once años antes de la publicación de Luces de Bohemia pudo influir a Valle-Inclán. Él mismo relata las condiciones de su muerte en una carta:

Querido Darío: Vengo a verle después de haber estado en casa de nuestro pobre Alejandro Sawa. He llorado delante del muerto, por él, por mí y por todos los pobres poetas. Yo no puedo hacer nada, usted tampoco, pero si nos juntamos unos cuantos algo podríamos hacer. Alejandro deja un libro inédito. Lo mejor que ha escrito. Un diario de esperanzas y tribulaciones. El fracaso de todos sus intentos para publicarlo y una carta donde le retiraban la colaboración de sesenta pesetas que tenía en El Liberal, le volvieron loco en sus últimos días. Una locura desesperada. Quería matarse. Tuvo el final de un rey de tragedia: loco, ciego y furioso

Carta de Valle-Inclán a Rubén Darío

Además del evidente paralelismo entre la carta que menciona Valle-Inclán y la que recibe Max del Buey Apis y su reacción al verse en la miseria, Sawa también murió ciego. También la situación familiar del personaje es similar a la del poeta real, casados ambos con mujeres francesas y con una hija. La novela mencionada es Iluminaciones en la sombra, que se publicaría un año después de la muerte de Sawa con un prólogo de Rubén Darío.

Argumento
La obra narra las últimas horas de la vida de Max Estrella, un “hiperbólico andaluz, poeta de odas y madrigales” ya anciano, miserable y ciego que gozó en algún momento de cierto reconocimiento. En su peregrinaje por un Madrid oscuro, turbio, marginal y sórdido le acompaña Don Latino de Hispalis y le dan la réplica algunos otros personajes de la bohemia madrileña de la época. En sus diálogos se vierten de forma magistral críticas a la cultura oficialista y a la situación social y política de una España condenada a no reconocer a sus próceres. Tras múltiples vicisitudes, la obra acaba con la muerte de Max Estrella y se prolonga con su velatorio. El drama se cierra con un borracho que grita: “¡Cráneo previlegiado!”, expresión que se repite a lo largo de la historia y que resume el enfoque esperpéntico de la misma.

A partir de la figura de Max Estrella trasciende la anécdota del fracaso y la muerte de un escritor venido a menos. La obra se convierte en una parábola trágica y grotesca de la imposibilidad de vivir en un país deforme, injusto y opresivo, como es la España de la Restauración.

La señorita de Trevélez – Carlos Arniches

La señorita de Trevélez es una obra de teatro en tres actos, escrita por Carlos Arniches y estrenada en el Teatro Lara de Madrid el 14 de diciembre de 1916.

Argumento
En una capital de provincia de la España de principios del siglo XX, dos hombres, Numeriano Galán y Pablo Picavea, compiten por seducir a Solita, criada de casa de los Trevélez. Picavea, que es socio del Guasa Club, pide ayuda a Tito Guiloya para quitarse de en medio a su rival. Tito decide gastar una broma de mal gusto a Numeriano y remite con firma de éste una carta de amor a la señorita Florita Trevélez, una mujer madura, poco atractiva e ingenua y que nunca captó la atención de hombre alguno.

Florita se ilusiona por primera vez en su vida. Cree haber encontrado la felicidad que hasta ese momento le había sido negada y, ante la satisfacción de su hermano Don Gonzalo, llega incluso a fantasear con la boda.

Numeriano mantiene la ficción por temor a la reacción del sobreprotector Gonzalo. Para enredar aún más la situación, Tito complica a Picavea, el cual finge también un amor apasionado hacia la señorita de Trevélez. La farsa llega al límite cuando Numeriano y Picavea planean un duelo por el amor de su dama. Seguidamente será Gonzalo quien rete a Picavea.

Sin embargo, Picavea llega finalmente a ser consciente del daño que está provocando y confiesa la verdad a Gonzalo, quien termina lamentando las injusticias de la vida.

La malquerida – Jacinto Benavente

La Malquerida es una obra de teatro escrita por el dramaturgo español Jacinto Benavente y estrenada el 12 de diciembre de 1913 en el Teatro de la Princesa de Madrid.

Argumento
En la Hacienda de El Soto, viven Doña Raimunda y su hija, Acacia. Al quedar Raimunda viuda contrajo matrimonio con Esteban, quien es rechazado públicamente por Acacia. Raimunda vive sin saber que en realidad se ha despertado un amor muy profundo entre Acacia y Esteban, el cual ambos ocultan tras una máscara de hostilidad. Lo peor viene cuando Esteban comienza a deshacerse de todos los hombres que rodean a Acacia, que comienza a ser llamada La Malquerida.